1. Oración diaria (comunión con Dios)

Dedica al menos unos minutos cada mañana y noche a hablar con Dios. No necesitas palabras complicadas; solo un corazón sincero.

"Orad sin cesar." (1 Tesalonicenses 5:17)

2. Lectura del Evangelio (conocer a Jesús)

Lee cada día un pasaje del Evangelio (Mateo, Marcos, Lucas o Juan). Medita en lo que Jesús hizo y dijo.

"Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí." (Juan 5:39)

3. Actos de amor y servicio (vivir el Evangelio)

Haz algo bueno por los demás cada día, aunque sea pequeño: una palabra amable, una ayuda, una sonrisa.

"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros." (Juan 13:35)

4. Perdón y reconciliación (liberar el corazón)

Si estás herido o has herido a alguien, busca perdonar y pedir perdón. Esto abre el corazón a la paz de Cristo.

"Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden." (Mateo 6:12)

5. Confianza en Dios (vivir con esperanza)

En tiempos de dificultad, repite en tu corazón: “Jesús, en ti confío”. No estás solo.

"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí." (Juan 14:1)

6. Participación comunitaria (vivir en unidad)

Busca formar parte de una comunidad cristiana donde puedas compartir, orar y crecer en la fe.

"Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." (Mateo 18:20)


Este plan no es una carga, sino una invitación amorosa de Jesús a caminar a Su lado cada día. Como dijo Él:

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28)